miércoles, 1 de febrero de 2017

Lectura Don Quijote. Resumen del capítulo XII

CAPÍTULO XII. EL AMOR DE GRISÓSTOMO A MARCELA


Estaban curándole a don Quijote la oreja cuando llegó Pedro,  otro pastor y gran prevaricador del lenguaje, con la noticia de lo que había ocurrido en el pueblo. Un estudiante de Salamanca, rico y buen compositor de versos,  Grisóstomo,  había muerto de amor por causa del rechazo de la pastora Marcela, sin que esta le hubiese dado trato de favor ni esperanza alguna. Pidió ser enterrado al pie de un alcornoque, donde por primera vez vio a su amada.  Se opuso a ello el cura y un amigo del estudiante, Ambrosio, que conocía la causa de su muerte. Grisóstomo, cuando venía al pueblo era muy apreciado por sus conocimientos de astrología entre los agricultores. Les hablaba de los eclipses, así como de la abundancia o esterilidad de las estaciones y cosechas. Además componía villancicos y escribía autos sacramentales. Un día se vistió de pastor, junto con su amigo Ambrosio y se marcharon al campo, siguiendo la estela de Marcela.
Esta era huérfana de padre y de madre. El padre fue un rico labrador con más fortuna que la de Grisóstomo. Se casó con una mujer que era admirada en el pueblo por su honestidad y hermosura. Murió en el parto de Marcela. Al poco tiempo, de dolor, murió su marido. A la niña la crió un tío suyo que era sacerdote en el lugar. Desde pequeña se vio que en belleza iba a superar a la madre. A la edad de catorce o quince años, empezaba a ser cortejada por los mozos ricos del lugar, pero su tío, no quería concederles la mano de la sobrina sin su consentimiento, pues era de la opinión de que “no habían de dar los padres a sus hijos estado contra su voluntad”. Cuando se lo decía, ella contestaba que no estaba todavía preparada para el matrimonio, razón por la cual el tío no insistía.
Un día decidió hacerse pastora, se vistió como tal y se marchó al campo. Hizo saber que su intención era permanecer soltera.  Gran parte de los jóvenes se hicieron pastores, siguiéndola. Por su belleza y su afable trato, enamoraba a los jóvenes. Estos suspiraban por ella, pero ella, cuando le proponían el matrimonio, los rechazaba. Grisóstomo, la adoraba.

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