Actividad de síntesis:
Uno
de los rasgos más frecuentes del registro coloquial en el dominio de la
conversación es el uso de muletillas. Lee el siguiente fragmento extraído de un
monólogo de Manel Fuentes y responde a las preguntas:
Las Muletillas
Lo que pasa es que llega una edad en que al niño le salen pelos en
las piernas y se da cuenta de que aunque quiera no puede seguir diciendo:
“Mamaaá…” Y entonces empieza a decir: “tío”:
¿Qué pasa tío?
¿De que vas tío? ¿Cómo
está tu tío, tío?
Y así vamos creciendo y creciendo… Y vamos almacenando cada vez
más muletillas, hasta que llega un
momento en que tenemos muletillas para cualquier situación. Por ejemplo,
cuando estamos en grupo y de repente se
acaba la conversación, mientras pensamos algo que decir, empezamos:
¡Aaaaay señor...! “Pues sÍ...” “Aquí estamos”. “Pues eso...”
“Pues estamos buenos”... Aquí un coletillero chistoso añadiría “Bueno estaba y
se murió”... Y otro “Pues no estaría tan bueno...” “Es que no somos nadie”
“Oye, pues el muerto al hoyo y el vivo al bollo” “Pues bueno” “Bueno estaba y
se murió”. Y así hasta el infinito.
Porque las coletillas definen nuestra personalidad: “Dime qué coletilla usas y te diré quien eres”…
[…] Por la muletilla que
usan también se reconoce a los pijos… Por la muletilla y porque parece que estén saliendo de la anestesia del
dentista. La muletilla favorita del pijo es “para nada... te lo
juro”:
“¿Has visto a Pepota?” “Para
nada”… “¿Te gusta el funky?” “Para
nada”… “¿Vales para algo? “Para nada... te lo juro”. (…)
Aunque los futbolistas tampoco se quedan cortos con las
muletillas, y eso que estos no hablan deprisa…
“Sí, la verdad es que... sí” “No, la verdad es que… no”. “Bueno,
no sé, ¿no?” Y como los periodistas deportivos lo saben, se lo ponen fácil: “Quique,
el partido bien, aunque habéis empezado el segundo tiempo un poco más flojos
y luego habéis remontado al final, parece que os quedan fuerzas suficientes
para el partido del próximo domingo que es donde tenéis que poner toda la carne
en el asador”. “Ahora que lo dices, sí, la verdad es que... sí”.
¡Qué obsesión con la verdad tienen los futbolistas!
1. ¿El monólogo televisivo es un texto
oral o escrito?
2. ¿Te parece un texto espontáneo o
planificado?
3. ¿Qué ejemplos podrías encontrar de
léxico impreciso?
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